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YOGA Y PREJUICIOS: MIS PRIMEROS TROPIEZOS IGNORANTES EN EL CAMINO DEL YOGA.

Cómo empecé a entender un poco más sobre EL YOGA


Hoy me apetece contaros un poquito sobre mi camino en el yoga…y lo ignorante que lo

empezé…me da hasta vergüenza… pero me doy cuenta que es parte del proceso y creo que

está bien admitir desde donde empezamos para ver el recorrido que llevamos.

Quien sabe, a alguien no le sirva ¿no?





Mi primera sesión de yoga fue en Brasil, yo vivía en Rio de Janeiro, en la favela del barrio de

Leme, al final de Copacabana, llamada Morro da Babilôina.

Y por hacer algo… me apunté al gimnasio que había justo abajo, ya en la zona plana, cerca de

la playa.

Había sesiones de yoga, así que, por probar, fui…


Hacíamos hatha vinyasa, y muy bien, me gustó, me sentía mejor y repetía hasta el punto de

organizar mis días entorno a las clases de yoga.

Al principio tuve varios tropiezos…

Un momento en el que me chirriaron los oídos fue cuando el instructor recitó un mantra antes

de empezar la sesión… no entendía nada… y me sentí un poco incómoda…



Unas sesiones más tarde, nos introdujo al pranayama de respiración alterna, también conocido

como “nadi shodana” y me hice un lio con los dedos, principalmente porque mientras

explicaba yo estaba ocupada con mis pensamientos del tipo “pero, ¿esto no es clase de yoga?”

o “ Yo he venido a moverme”, “ ¿Qué clase de ejercicio es este?” y estaba tan confusa que no

sentí ningún beneficio.

Esos fueron mis primeros tropiezos dentro de este camino tan largo.

Tropecé, porque no sabia de que se trataba, pero como me sentía bien, continué yendo a las

sesiones…



Y el tropiezo más grande, del cual me avergüenzo mucho, pero sé que aprendí muchísimo de él

y fue el que me llevó a sentir más curiosidad aún, viene ahora…

De un dia para el otro, me cambiaron al profe y vino una chica.

Mira mis prejuicios en esa época y mi falta de conocimiento…

Ese dia, sin saber que nos habían cambiado la profe, cuando entré en clase, vi una chica

grande, robusta, que en otros términos se la llamaría XXL o “oversize”. Y presupuse (ahí mi

primer error) que también venía a probar la clase de yoga.

Empecé a hablar con ella y decirle que las sesiones eran exigentes, pero que se iba a sentir

muy bien. Así que me quedé a cuadros cuando ella me dijo que ella era la nueva profe…


Imagínate mi cara…

Y imagínate lo que se te pasa por la cabeza cuando no entiendes mucho de un


tema, pero tienes una idea que te han ido poniendo en la cabeza.

No entendía cómo alguien con su aspecto físico, grande, voluptuosa, sin músculos a la vista,

podía dedicarse a eso. (Que quede claro que era una mujerona hermosa).

Mi idea era de alguien fibrado, esbelto, ágil a simple vista, con un aspecto atlético…

Ai madre mía…que equivocada que estaba…

Claramente, en esa época no sabía qué era el yoga. Apenas rozaba el conocimiento de lo

inmenso que es.


Ella, seguramente pensó… “ai! cuanto camino le queda…” pero nos ofreció su clase sin

problemas.

Y que clase!

A mi se me descuadraron todos los esquemas y talvez ahí empecé a entender un poquito más

de lo que supone el yoga.

Ella, con su voz super suave y melódica, nos guió por varias asanas (posturas), secuencias y

pranayamas, ofreciendo variaciones y con unas instrucciones maravillosas.

Claro que en clases de yoga, no se trata de ser un contorsionista, pero me quedé sorprendida

de su trabajo interno claramente a la vista durante la sesión, de su flexibilidad y de la

profundidad de la clase que ofrecía.

Aún me acuerdo de salir de clase super ligera y al mismo tiempo perturbada, intentando

entender y admirando lo sucedido en la clase.

Yo iba de vuelta a casa, subiendo la cuesta empinada de la favela y hablando conmigo misma,

abriéndome y eliminando prejuicios, y a cada paso aumentando mi curiosidad hacia ese

mundo enorme del yoga que se me había acabado de presentar en otra forma, abriendo esa

brecha de luz para seguir el camino.


Con esta experiencia tan real como la vida misma, y que estoy segura que hay mucha gente

que ha pasado por situaciones así, quiero invitar a que profundicemos en el yoga.

Que el yoga no es solo una práctica física, es mucho más.

Que el yoga no discrimina, el yoga une.

Que el yoga no crea patrones, lo que hace es eliminar esquemas mentales impuestos y creados

por sociedad, mente y otras cositas que van pululando por aí a lo largo de nuestra vida.

Que el físico de una persona no tiene porque definir el punto en el que una persona se

encuentra dentro del camino, ni el esfuerzo o trabajo que esta persona lleva en sus espaldas.

Que los prejuicios son feos… muy feos… y no hacen nada más que limitar, en muchos aspectos.

Que de todo se aprende, y hay que estar abierto/a para esto.


Bueno, aquí me abro, me dejo vulnerable ante vosotres y os comento que si os gusta mi

contenido, las cositas que voy publicando y la forma en la que lo hago, que compartáis,

comentéis…

Agradezco desde aquí, desde mi corazón.


Namasté


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